viernes, 8 de agosto de 2014

CANSADO

Vivimos anclados en un cinismo impresionante, más grande que todos los océanos del mundo (Julio Anguita).
Estoy cansado. Cansado de la gente que se dedica a ir por la vida aparentando ser quien no es; de la gente que se empeña en camuflar su cotidianidad y rutina bajo un inmenso telón de secretos y misterios que sólo ellos creen poder resolver. Cansado de toda esa mierda del quiero y no puedo que me intentan hacer tragar cada día. Cansado de las falsedades, de mentiras, de los trucos y triquiñuelas que veo a cada paso que doy. De todos aquellos que creen que van un paso por delante de los demás, cuando en realidad van dos por detrás. Cansado de los que piensan una cosa, dicen otra, y hacen otra. De todos aquellos que creen que todo lo que tienen lo han conseguido sin ayuda, que no le deben nada a nadie. Estoy harto de todos lo que ansían conocer gente y ni siquiera se preocupan por conocerse a sí mismos. Estoy cansado, harto, saturado de toda la basura que tengo que escuchar cada día mientras me muevo por estas calles repletas de vidas tan vacías que se creen tan llenas. Me siento inmóvil al ver a través de la lluvia que brota de mis ojos que la gente acepte mejor un “estoy jodido, pero tirando” que un “estoy contento, soy feliz”. Me abruma la idea de que el sistema de seguridad de nuestro cerebro elija lo malo conocido, en vez de lo bueno por conocer, y así, no nos deje evolucionar hacia un estado de felicidad mayor que el que las reglas, estándares y estereotipos de este podrido mundo nos deja conocer, y por los cuales se supone que debemos de dar las gracias. Me compadezco de todo aquel que tome lo que ven sus ojos como verdad absoluta, sin ser consciente de nada. Me río de los que ven su éxito en el fracaso de los demás. Y yo, sólo espero poder seguir teniendo tiempo, tiempo para los míos; para los que quiero y para aquellos que me quieren. Tiempo para sentir la calma que reina en mi alma por las noches, justo antes de cerrar los ojos por completo. Tiempo para intentar ser mejor persona cada día. Tiempo para corregir errores. Tiempo para poder seguir apreciando todos esos detalles que se nos quieren regalar, y que la mayoría se esfuerzan en no ver, obnubilados por la gran mentira de sus manipuladas mentes: creer que sí lo hacen.
Creo firmemente en la idea de que no tengo que ser la persona que otros quieren que sea, ni dar ningún tipo de imagen que ni tengo ni quiero tener, simplemente porque esté bien vista por los que me dedican una sonrisa falsa mientras me miran de soslayo. No quiero impresionar a nadie, ni decepcionar a los que confían en mí. Por eso no puedo hacer otra cosa que enseñarles quién soy cuando hablan conmigo. Simplemente soy yo mismo, sin caretas innecesarias, sin filtros de instagram para parecer mejor de lo que soy. Con mis virtudes y mis defectos (que intento corregir). Las personas que me miren a los ojos, simplemente verán a Samuel San Juan, nada más.

Disculpad, si esperabais otra cosa.

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